Editorial
Seguir una intuición

Actualmente la situación laboral del mundo, el acelerado ritmo económico y la globalización provocan una exigencia más fuerte -en lo que a competencia se refiere- a las empresas y a sus trabajadores. Esto indica una provocación para atreverse a arriesgar y preguntarse ¿qué puedo hacer yo?

Esta revista pretende ser un instrumento de apoyo para que el joven trabajador conozca aspectos puntuales del mundo laboral, y experiencias de personas que han tomado la iniciativa de crear un negocio propio, no siendo los “héroes” que arriesgan el todo por el todo sino con pequeños pasos que responden a lo que la realidad les va mostrando, al mirar con detenimiento las habilidades que tienen y cómo éstas pueden responder a alguna necesidad del ambiente en el que se encuentran.

Reconocer el trabajo que hacen “los nuestros… los dominicanos”, así como las iniciativas de los extranjeros en nuestro país, es también una ayuda real, que nos incita a observar qué rumbo va tomando el mundo del trabajo. Todo esto no se aleja de mirarnos a nosotros mismos, nuestras dotes, temperamentos, capacidad, nuestra historia personal (y la de nuestro país) y hasta el ambiente en el que nos encontramos. El trabajo no va separado de todo aquello que nos rodea, ni tampoco es una imposición de la sociedad, es una necesidad que nos ayuda a reconocer lo que somos, “ese hombre que ha sido hecho para algo bueno” y que tiene la exigencia de vivir con plenitud.

¿Quién no ha experimentado una sensación de satisfacción cuando ha realizado algo “bien hecho”?, ¿quién no ha vivido una gran atracción hacia algo que “de alguna manera” corresponde con lo que él es?, ¿quién no se alegra cuando un extranjero dice algo bello de nuestro país, y le da orgullo por que se está hablando bien del lugar al que se pertenece? Todo esto es una provocación que, si no se toma en primera persona, se esfuma rápidamente y se cae fácilmente en la indiferencia. Cuando exista esta provocación, una intuición verdadera de que “aquello de lo que se me está hablado corresponde con mi deseo de plenitud”, sólo hay que secundarla, hacerle caso, ir tras ella.