Experiencias productivas
Pre escolar "Luminis"

Dos jóvenes estudiantes de psicología de 24 años, una con especialidad en Psicología Escolar y la otra en Psicología Conductual, abrieron un escuela con 150 niños con edades que oscilaban entre uno y cinco años. La iniciativa comenzó cuando una de ellas, Elba Mateo, quien trabajaba en el colegio Loyola, "se dió cuenta" de que existía una necesidad en los padres de estos niños, que era necesario tomar en cuenta.

En 1987 existían pocos preescolares en la ciudad y en esos años se estaba abriendo una oportunidad que Elba Mateo y Lisa Pimentel pudieron concretar. Para abrir el colegio Luminis contaron con el apoyo de sus esposos, padres, amigos y compañeros de trabajo, quienes prestaron dinero, ayudaron a elaborar los programas académicos, les mandaron material didáctico de Venezuela, arreglaron la situación legal y colaboraron con el diseño y construcción de la planta física del colegio.

Por otro lado tuvieron que hacer una aportación de 60 mil pesos cada una y pedir un préstamo bancario de 30 mil pesos, que fueron invirtiendo a lo largo del primer año para materiales escolares y la construcción del colegio, mientras ofrecían el servicio en otro lugar rentado.

De esta manera de 150 niños aumentó a 320 en las nuevas instalaciones, además de ofrecer otras propuestas por la tarde como clases de karate, ballet clásico, manualidades y tutorías.

Después de este periodo de grandes pasos, se dieron dos situaciones que provocaron una baja de estudiantes: 1° en 1998 hubo un rápido crecimiento de preescolares en muchos puntos de la ciudad y 2° el paso del huracán Georges dejó desastres en el plantel a causa de su cercanía a la zona costera.

En la actualidad el campo de trabajo y demanda ha cambiado, han surgido nuevas competencias y las necesidades a las que deben responder son diferentes, pues los padres requieren de un colegio cercano a su lugar de trabajo. Esto se convierte o en una dificultad insuperable o en la posibilidad de crecer y de ser conscientes de las limitaciones, de las transformaciones de la sociedad y de que ellas mismas no son dueñas de la realidad sino que les es dada para la maduración de su experiencia profesional y personal.

Es precisamente esta conciencia la que les ha permitido tener claro los pasos que de ahora en adelante tienen que dar para contactar a las empresas cercanas y ofrecer el servicio destacando sus características y diferencias de otros preescolares.

Cuentan con un espacio grande al aire libre con juegos para el entretenimiento y desarrollo de los infantes, personal académicamente preparado y con una vocación de servicio y entrega que es posible percibir por la alegría y el gusto con el que hacen su trabajo, también se observa una preocupación constante por el mantenimiento del lugar y lo más importante es su trato y amistad con los niños, pues es la manera más sencilla de identificar su estado de ánimo y saber si éstos están contentos o no.

De este modo, dos personas que enfrentaron seriamente el problema del trabajo y se dejaron provocar por propuestas que la vida les iba haciendo, hoy cuentan con una iniciativa propia que ya tiene una historia de 15 años.

 

Pasos que dieron para legalizar el preescolar

  • Obtener el certificado de buena conducta de ambas dueñas.
    Acudir a la Secretaría de Industria y Comercio para legalizar el nombre del plantel.
  • Buscar asistencia de abogados para constituir la compañía y manejar el contrato de alquiler de la casa donde comenzaron.
  • Mandar una carta a la Secretaría de Educación en la que se indicaba el nombre de la escuela, dirección, teléfono y nombres de las dueñas, además de una invitación a la inauguración, a la que asistieron representantes del Gobierno.

 

Recomendaciones para iniciar un proyecto propio:

  • Poner las cosas en las manos de Dios.
  • Hacer un estudio para verificar que el negocio que quieren iniciar pueda ser aceptado.
  • Tener disciplina y buena organización.

 

En qué consistió el estudio de mercado que hicieron:

  • Conocer las características y el número de preescolares que existían en 8 sectores que tenían los mismos niveles socioeconómicos.
  • En uno de los sectores resultó que no había ningún preescolar, de esta manera revisaron la factibilidad del sitio: comunicación vial, competencia más cercana, condiciones y costos de alquiler.
  • De los lugares en alquiler revisaron la distribución de la construcción pensando en el desarrollo propio de las actividades de un pre escolar.
         
Al segundo año de vida del establecimiento, pidieron un préstamo bancario de 300 mil pesos para poder construir un segundo piso, de esta manera fue en el tercer año que pudieron comenzar a percibir ganancias. Primero establecieron un sueldo para poder subsisitr mientras iban pagando sus deudas.