Investigación
El empleo en República Dominicana

El trabajo es un eslabón necesario para el desarrollo del ser humano, donde se crea un espacio para la puesta en marcha de las propias capacidades intelectuales y personales.


Es importante mencionar que a través de los cambios que surgen con el tiempo, el tema de la labor productiva del hombre va sufriendo transformaciones que no dejan de afectar el modo y el significado de lo que se hace.

Entre estas transformaciones podemos observar 3 aspectos: el desempleo, los empleos informales, el subempleo y el pluriempleo.

El primero es una fuente alarmante de preocupación, puesto que merma una población económicamente activa la capacidad de producir su sustento, y disminuye también las posibilidades del desarrollo personal e intelectual, necesario en el ser humano.

En el segundo aspecto los empleos informales-, el trabajo se constituye sin reglas, pagos de impuestos y sin cumplir con las normas dictadas por los diversos organismos gubernamentales, además está afectado por los resultados de la macroeconomía, la falta de crecimiento económico del país, la constante migración del interior a las ciudades, la falta de productividad en los diversos sectores de un país, y a esto se le suma la multiplicación de una población demandante de empleo para la supervivencia diaria. El lado positivo es que al mismo tiempo el empleo informal es un trabajo productivo creado por iniciativa propia.

Otra vertiente del empleo es el subempleo que consiste en contratar a las personas con menos horas laborales de las normales y con un nivel menor de sueldo, como los empleados de tiendas comerciales y restaurantes de comida rápida entre otros. Esto trae consigo que las personas tengan varios empleos, es decir se de el fenómeno del pluriempleo.

Según una investigación realizada por la OIT (Organización Internacional del Trabajo) uno de cada tres jóvenes está desempleado y entre las regiones más afectadas por esta situación está el Caribe, donde República Dominicana participa de la problemática con una media de 16.1%, mientras que la media de desempleo para Latinoamérica es de un 9.1%.

El desempleo y la educación
Sobre las transformaciones en el trabajo influyen otros factores que alteran el mercado, entre ellos podríamos mencionar que el papel de la educación universitaria y técnica no se ajusta a las exigencias de los nuevos tiempos, lo que dificulta el manejo adecuado de herramientas prácticas, que le permitan al estudiante la realización de las tareas propias del trabajo. Por otro lado, cuando se maneja la economía de un país con políticas que no favorecen a la estabilidad financiera, se produce un descenso en las posibilidades de apertura de puestos de empleos que garanticen la productividad y el desarrollo de sus habitantes. Ambos factores van de la mano con el rol que el gobierno, como gestor y guía de una nación, para la creación de un ámbito que favorezca el desarrollo de iniciativas que ayude a aumentar las oportunidades de empleo, la competitividad, la movilidad de capital, el desarrollo y el crecimiento humano.

En nuestro caso como en el de todo Latinoamérica- la ley dominicana 139-01 establece que “La inversión pública a ser ejecutada no debe ser inferior al 5% del presupuesto del PIB y la ley de gastos públicos”, sin embargo República Dominicana se une al grupo de países que no sobrepasan el 3% del Producto Interno Bruto invertido en educación.

Además de esta dificultad, se agregan otras como:
El empuje empresarial dominicano tiene una relación directa con la escolaridad del propietario. “Los resultados de la
encuesta nacional de micro y pequeña empresa en la República Dominicana revelan la baja calificación de los dueños de micro y pequeña empresas, pues el 6.5 % no tiene ningún tipo de educación formal mientras que el 46.5 % apenas cursó estudios primarios. Uno de cada 4 dueños de negocios (27.3 %) continuó sus estudios hasta el nivel secundario en tanto que uno de cada 5 (19 %) ingreso a la universidad y de éstos el 10 % terminó sus estudios universitarios”, según datos del estudio “Microempresas, educación y trabajo infantil en la República Dominicana” de Marina Ortíz y Jaime Aristy Escuder, financiado por Fondo Micro, año 2000. pg. 5.
En los últimos años se ha incrementado la demanda de educación superior pero ante ello existen dos problemáticas, en muchos casos las expectativas de una mejor vida pueden verse frustradas porque no se han creado mecanismos que generen ofertas de colocación, como bien lo dijo la ex-secretaria de educación, Alejandrina Guzmán.
A esto se agrega que la distribución de los estudiantes por carrera se concentran en las tradicionales (contabilidad, educación y derecho) logrando poca vinculación con la demanda de los sectores productivos, mientras que las profesiones vinculadas a la modernización la matriculación estudiantil no llega al 5%, según un estudio titulado “Perspectiva Económica y Demanda de Empleo a Nivel de Educación Superior” (1999), realizado por Pablo Rodríguez y Manuel Rehazme, y citado por la Lic. Alejandrina Germán en un artículo publicado en el Listín Diario titulado: “De la educación al desarrollo económico“, sección La República, pg. 18, fecha 29 de noviembre del 2001.

No obstante a los factores mencionados, no podemos dejar de lado el papel del empleado como parte implicada en el asunto, donde cada persona debe sentirse comprometida en la búsqueda de valores y de sentido que le hagan identificarse con lo que hacen. A esta búsqueda de sentido le agregamos el interés por la superación académica, lo que hace que se logre el perfil de una población cada vez más profesional y experta en su área de trabajo. Uno de los sectores principalmente afectados son los jóvenes que terminan sus estudios secundarios, y se quieren insertar en el mundo laboral, pero su falta de experiencia así como el poco dominio de herramientas les dificulta su colocación y muchas veces les hace terminar en trabajos precarios y mal remunerados.

Existen también factores externos que inciden en la eliminación de los empleos, como son la desaceleración económica que viven las grandes potencias que afectan sectores como la zona franca, el turismo y las remesas. Aunque según una información publicada por el periódico Diario Libre en el mes de mayo del 2003, las exportaciones dominicanas crecieron US$138. 4 millones durante el primer trimestre de este año con un especial incremento en artesanía y bienes industriales. Además se aprobaron 23 nuevas zonas francas que generarán más de cinco mil nuevos empleos y US$15.3 millones en divisas.

Un poco de historia
La visión del dominicano como un perezoso es una idea bastante vieja, nos llega desde la descripción que se hacen en algunos registros históricos sobre nuestros aborígenes, los taínos, además de venir vinculado a una falta de educación producto precisamente de un “abandono” y una mala administración de la isla por parte de los criollos españoles que representaban la raza dominante de aquella época. Además los nativos tuvieron que pasar muchos años, entre luchas, invasiones (España, Francia, Inglaterra, Haití), engaños de tierras, explotaciones de recursos humanos, hasta lograr el establecimiento de avances que ayudaran al progreso del país.

Ahora la herencia dominicana descansa fundamentalmente en lo “criollo”, este es el término utilizado para referirse a los nacidos en esta tierra, que implica tanto a los hijos de españoles, como los de africanos. En estos criollos es en quien inicia el sentimiento de pertenencia al suelo de la isla, y se desarrolla en medio de la actividad laboral conocida como el hato ganadero que lejos de ser una actividad organizada estaba sujeta a las condiciones del medio ambiente y la cacería sin que se convirtiera en una actividad comercial es decir que no se aplicaba técnica alguna que ayudara a favorecer una conciencia hacia el trabajo

En una visión más actualizada “La economía dominicana ha sufrido importantes trasformaciones en los últimos 30 años. Durante casi ocho décadas la economía dominicana estuvo basada en la producción y exportación de productos agropecuarios como el azúcar, el café, cacao y tabaco. A partir de los años setenta se inició el proceso de desarrollo en otras áreas como el turismo, zonas francas y minería. Sin embargo particularmente durante las últimas dos décadas los sectores tradicionales, agropecuario e industrial han disminuido su peso relativo en la producción de bienes y servicios, manteniéndose estancada la fuerza laboral ocupada en estas áreas así como su salario real. Esto ha generado un incremento del empleo en el sector informal de baja productividad”. (Centro de Estudios Sociales, etal. 1997, r Vol. II Pág. 19).

Lic. Joseline Liz
Colaboradora