Trabajo
Las universidades y el mercado laboral


Nuevas exigencias impuestas por la globalización
El fenómeno de la globalización está caracterizado por múltiples, pero sin duda uno de los más visibles es el intercambio comercial, que ha alcanzado dimensiones nunca antes. Este crecimiento galopante del ámbito comercial ha influenciado casi todos los aspectos de nuestra vida social y cultural. Ahora casi todo parece regirse por las leyes frías de la oferta y la demanda. Se ha dicho que en estos tiempos aquel que no tenga conocimientos suficientes de computación e informática es un analfabeta; igualmente estará muy limitado quien no tenga conocimientos, actitudes y habilidades comerciales y administrativas suficientes. Una de las consecuencias de está invasión de las leyes del mercado, es la de reducir -con criterios de mera utilidad- los procesos y las personas. Tan sólo lo que es útil, tiene valor.

En este contexto tal vez la opinión más extendida es aquella que dice que la principal aportación y responsabilidad de las universidades, es exclusivamente la de formar los recursos humanos que necesita el mercado laboral.

Cómo influye el sistema económico dominicano
Desde hace ya 10 años, República Dominicana ha experimentado un repunte significativo en su economía, lo que ha dinamizado sus actividades comerciales y empresariales. Esto ha acarreado consigo condiciones más exigentes al momento de solicitar y contratar personal.

Con un nivel de desempleo de alrededor del 18%, la competencia al momento de solicitar empleo es elevada. Se reclutan más fácilmente personas más preparadas, más jóvenes y con niveles de sueldo menores. La economía dominicana está basada principalmente en el sector de los servicios y de las zonas francas, por lo que la necesidad de empleos es básicamente de habilidades y conocimientos técnicos. Mirando todo el contexto, la necesidad de personal gerencial es muchísimo menor a la demanda de personal técnico.

¿Y dónde está el problema?
Por ello la opinión generalizada es que las universidades deberían formar personal a niveles técnicos. Pero, la crisis surge porque las universidades, por su naturaleza y definición histórica, no son instituciones para preparar únicamente niveles técnicos, para ello están los institutos, los politécnicos y los centros de capacitación técnica. La misión de la universidad es principalmente buscar y difundir la verdad, no sólo “producir recursos humanos útiles al sistema económico”. Y precisamente la popularidad de la visión utilitarista a que hacíamos referencia antes, impide comprender esta vocación de las universidades. Así las cosas, muchas instituciones universitarias se han abocado exclusivamente a la tarea de preparar a su alumnado con las herramientas que les permitan al egresar, “pelear” contra la dureza de la vida y “ganarse” un puesto en la sociedad, aún a costa de gravísimas consecuencias. Basta citar como ejemplo el más reciente escándalo financiero y bancario en nuestro país.

Un nuevo camino
Es muy cierto que la economía nacional necesita resolver un problema técnico, con personal técnicamente competente, pero detrás de un problema técnico, está siempre un problema humano, y mientras no se resuelva el problema humano, el problema técnico estará resuelto a medias, como una bomba de tiempo que espera su momento para explotar. La misión de la universidad apunta a la “formación” de la persona, al cultivo y maduración de sus cualidades, y también a la capacitación que permita enfrentar adecuadamente profesionalmente- las exigencias propias y comunitarias. Por ello es preciso que las universidades hagan esfuerzos en ser verdaderos centros de educación integral, que eleven sus niveles de competitividad académica y que ofrezcan posibilidades reales para que lo humano se construya. Tan dañina es una universidad que ofrezca tan sólo formación humana y que no sea competente en su capacitación técnica, como lo contrario.

Lic. Pablo Garcia Arévalo
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